Este apartamento situado en Viena se caracteriza por mantener la esencia del propietario. Un propietario anti-consumista donde lo fundamental es el diseño interior sostenible.

El cliente del estudio Destilat  propuso a los interioristas un piso para reformar y actualizar donde convivieran los elementos poco compatibles.

Para empezar con la reforma se renovo primero todas las instalaciones, como calefacción, tuberías y la electricidad. Con estas necesidades básicas cubiertas, pasaron a rescatar todos los elementos originales que pudieron, suelos de madera, ventanas, puertas, reduciendo al máximo la compra de nuevos.

La distribución se cambió por completo, espacios amplios y más habitables según las necesidades del cliente. Al entrar, nos recibe una cocina abierta con comedor. la cual facilita la interacción familiar. A un lado de ella encontramos el salón que puede independizarse gracias a una gran cortina en tono crema y enfrentado, el dormitorio principal que comunica con un baño, un hall y el dormitorio infantil.

La cocina es el punto principal de la vivienda, la isla de la cocina centrada con la mesa de comedor proporciona un punto focal para la sala, junto con el uso de luces colgantes sobre los techos altos altos ayuda a llamar la atención, acentuando la sensación de espacio y el detalle de las lámparas de cartón hacen un guiño al diseño sostenible. 

Otro punto importante es la habitación infantil, totalmente minimalista, la ausencia de estanterías, armarios o color en las paredes no impide que sea una habitación divertida para un niño. Un carrito de madera y una maleta vintage soluciona el problema de almacenamiento. Además el diseño neutral del espacio facilitara la transición fácil del espacio a medida que los niños crecen.

En la decoración, también prevaleció la norma de no adquirir nada de nuevo cuño, a excepción de la cocina, diseñada a medida por el estudio con una estética de zona de trabajo minimalista en tonos grises. Para el resto de estancias, los interioristas buscaron muebles vintage, huyendo de las piezas que hoy en día están de moda y de las tiendas con precios, a ojos del propietario, sobrevalorados. El resultado es un claro ejemplo de cómo el pasado y el presente pueden compartir un mismo espacio en armonía y de que no es necesario comprar muebles en tendencia o gastar demasiado para lograr un interior interesante estéticamente.

 

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